Autor: Floti » dv. maig 12, 2006 4:47 pm
HISTORIA DEL JAPONES DEL TANGA
Érase una vez, en un país llamado Forum Tenemos Iglesia y Restaurante, que unas pobres chicas se conocieron y se hicieron muy amigas.
Cada día hablaban y se explicaban sus cosillas, hasta que un día… sin previo aviso recibieron la visita de un japonés.
Las pobres chicas se llevaron un tremendo susto, ya que el japonés no llevaba ropa… sino que solo llevaba un diminuto tanguilla.
El japonés se quedó estupefacto con las chicas. Todas eran hermosas jovencitas a punto de casarse con sus príncipes azules. Pero lo que más impresionó al japonés fue que todas estaban como histéricas haciéndose la prueba del boli.
Así que él no iba a se menos y se puso manos a la obra. Se colocó su boli debajo de la teta, pero debido a su gran delgadez el boli le resbalaba a gran velocidad. El pobre japonés desconsolado no hacia más que llorar y llorar… hasta que una de las chicas le propuso que se hiciera la prueba del boli en el cachete del culo. Y así fue. El japonés más contento que unas pascuas y con su diminuto tanguilla se colocó el boli en el cachete del culo y viendo que esté no le resbalaba decidió compensar a las chicas.
El regalo fue divino. El japonés que era un gran estilista y que poseía una peluquería propia junto con su novio que también era un gran artista de las tijeras, cortaron, dieron forma y alisaron sus preciosas melenas.
Pero el japonés del tanga a causa de tanto trabajo estaba exhausto y el boli que llevaba en el cachete del culo le resbalaba. Así que decidieron que su novio y él se relevarían en dicha prueba.
Al día siguiente las chicas hicieron una reunión y llegaron a la conclusión de que el japonés del tanga y su novio no podían continuar con el castigo de la prueba del boli y a votación unánime decidieron enviar a la pareja a un gimnasio para que fortalecieran sus glúteos. Y así fue. Después de rellenar la correspondiente inscripción tuvieron libre entrada al gimnasio impuesto por las dulces y maravillosas chicas.
Cuando llegó la hora, el japonés y su novio se presentaron en el gimnasio y el entrenador personal que les asignaron decidió que empezarían por una clase de fitness. Ellos todos dispuestos se sumaron a la clase, pero tremendo alboroto se organizo a consecuencia del vestuario del japonés. Los chicos y chicas que en ese momento estaban en la clase de fitness se quejaron a la dirección del gimnasio de la peculiar vestimenta del japonés ya que no podían soportar ver como su culo caído rebotaba sin parar y amenazaron con borrarse del gimnasio si el sujeto no se cubría las posaderas. Así que no le quedó más remedio al pobre japonés del tanguilla que ponerse un kimono encima. Pero él lo tenia muy claro… solo se lo pondría dentro de aquel recinto llamado gimnasio.
TO BE CONTINUED….
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